Parques Nacionales de Venezuela presentan daños irreversibles
Las fotos de un grupo de influencers y socialités sobre el tepuy Kusari de Canaima, encendieron, otra vez, las alarmas por el peligro que corren los Parques Nacionales, está latente el riesgo inminente de que sean destruidos.
la preocupación va mucho más allá de esas imágenes porque existe la posibilidad de que prácticas irresponsables como esas, por desconocimiento o no de los involucrados, estén ocurriendo con más frecuencia de lo que se comparte en redes sociales. Las denuncias por la vulneración de los ecosistemas, además de Canaima, incluye al archipiélago de Los Roques y Morrocoy.
Normas según cada parque
El biólogo y ecólogo Carlos Peláez, director de Educación de la organización Provita. «Dependiendo de cada parque nacional se determina qué cosa se puede hacer y qué no, y eso se basa, o debería basarse, en los estudios de un ecosistema particular y de su capacidad de carga, es decir, en términos de turismo, cuántos turistas haciendo qué cosas puede ese ecosistema soportar y recuperarse satisfactoriamente», explicó.
Advirtió que los ecosistemas tienden a no recuperarse de las actividades que alteran el ordenamiento y el reglamento de uso.
Vilisa Morón, presidenta de la Sociedad Venezolana de Ecología, agregó que las áreas protegidas en Venezuela «cubren 26% del país y han sido decretadas por representar la biodiversidad, tener la mayor relevancia ecológica, bellezas escénicas y acervo cultural».
«Todas las actividades que se realizan fuera de las permitidas e incluso si no hay una supervisión ni evaluación de las permitidas, degradan los ecosistemas y disminuyen la resiliencia que estos puedan tener ante fenómenos naturales como tormentas, incremento de la temperatura, intensificación de las lluvias, o ante eventos antrópicos como derrames petroleros, incendios, contaminación», expresó.

Morón afirmó que el Instituto Nacional de Parques, ente gubernamental que se encarga del cuidado de estos espacios, no recibe un presupuesto acorde con su responsabilidad y ardua labor. Esto, de acuerdo con la bióloga, ha incidido directamente en su capacidad de monitorear y de controlar lo que ocurre.
«Además que los diferentes cambios directivos y de la misma institucionalidad ambiental del país incide en un manejo errático y que responde a decisiones políticas y no técnicoambientales. Por todos estos motivos, los ilícitos ambientales deben ser mayores que los reflejados en las redes, encuestas cualitativas y la percepción general de los ciudadanos», expresó.
La responsabilidad de las prácticas no permitidas en zonas protegidas recaen sobre el Estado venezolano por no contar con una política ambiental adecuada y por enfocarse en el «extractivismo», enfatizó Morón.

Los responsables de estos daños
Indicó que Inparques y el Ministerio de Ecosocialismo son los responsables de hacer cumplir las leyes. El primero tiene jurisdicción en los parques y monumentos naturales, mientas que el segundo en los refugios, reservas y santuarios de fauna silvestre.
Dijo que es urgente que las áreas protegidas cuenten con un presupuesto, suficiente personal, un Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso y planes de gestión. También que se descentralice la administración y se permita la gobernanza mixta para evaluar figuras de concesiones en manos de organizaciones no gubernamentales con la experiencia necesaria para esa responsabilidad.
Peláez afirmó que el Estado venezolano está incumpliendo todas sus funciones, entre ellas la conservación y la soberanía del territorio venezolano, que está relacionado con lo que ocurre al sur del Orinoco: tala masiva de árboles y explotación ilegal de recursos naturales y minerales desde que se oficializó el Arco Minero del Orinoco.
Sostuvo que los ciudadanos tienen la responsabilidad de documentar y educar, aunque es solo un grupo el que lo está haciendo. El riesgo, subrayó, es que las personas que hacen ese trabajo se convierten en enemigos del Estado.

Siempre habrá un impacto
Dijo que las actividades turísticas siempre tendrán un impacto en el ambiente, pero explicó que la idea del turismo sostenible es que el daño sea lo suficientemente pequeño para que el ecosistema siga funcionando. Manifestó que se debe cumplir con la función educativa y recreativa para que las personas comiencen a conservar los parques nacionales.
«Al incumplir las normas se vulneran los ecosistemas. En el caso de la fiesta, por ejemplo, se hizo un claro en la vegetación para que los invitados estuvieran ahí; esos son claros que no se recuperan porque la deforestación sobre los tepuyes es prácticamente imposible de recuperar», advirtió Peláez.
La presidenta de la Sociedad Venezolana de Ecología manifestó que es fundamental que la normativa sea de conocimiento público. Señaló que se deben retomar programas de educación ambiental y sensibilización. También recomienda crear una cultura que favorezca la conservación de las áreas naturales a través de la valorización, arraigo y disfrute armonioso con la naturaleza mediante campañas comunicacionales y paseos dirigidos dentro de las áreas protegidas.
Morón dijo que todas las personas están en el deber de informarse y de no incurrir en ilícitos ambientales.
Vía El Nacional.