A un mes del 24 de junio: el doble terremoto que cambió a Venezuela para siempre
Este viernes, 24 de julio, se cumple un mes de los terremotos de 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela, golpeando con especial fuerza a La Guaira, donde los familiares de las víctimas continúan buscando a sus seres queridos.
Durante la tarde-noche del 24 de junio, ciudadanos de todo el país reportaron un fuerte temblor. Minutos después comenzaron a surgir noticias sobre edificios destruidos en la capital y estados cercanos, así como personas heridas y alertas de tsunami. Poco después se conoció que había sido un doblete sísmico, un fenómeno natural sumamente raro, originado en el estado Yaracuy.
La confusión y el desespero se apoderaron de los afectados, debido a la incertidumbre sobre sus hogares o el paradero de sus familiares, quienes quedaron atrapados entre los escombros de las estructuras derrumbadas.
Con el pasar de los días comenzaron a formarse cuadrillas de ciudadanos dedicadas a buscar a los desaparecidos, mientras que varios países comenzaron a enviar rescatistas y ayuda humanitaria, como El Salvador, Estados Unidos y México.
También surgieron denuncias sobre la falta de ayuda gubernamental y presuntos actos de vandalismo por parte de funcionarios de seguridad. Igualmente, funcionarios de bomberos comentaron que no poseían los recursos para afrontar el desastre.
Pasa el tiempo, las cifras de muertos y heridos crecen a un ritmo acelerado, superando con creces al terremoto de Cariaco, el más fuerte registrado en Venezuela durante los últimos 20 años, mientras aumentaba la ayuda internacional y se intensificaban las labores de búsqueda.
Igualmente, desde toda Venezuela surgieron iniciativas para socorrer a los damnificados. Centros de acopio, empresas, artistas, emprendedores y organizaciones benéficas destinaron sus esfuerzos a poner su granito de arena.
El doblete sísmico ha dejado toda clase de historias: Tsunami, el perro rescatista que se ganó el cariño de la gente, Hernán Gil, el vigilante que fue sacado con vida de un centro comercial tras más de una semana atrapado entre los escombros, Fabiana Blanco, una niña de 12 años que cautivó al mundo con su sonrisa pese a estar bajo los restos de un edificio y que nunca perdió la esperanza hasta ser salvada.
Un mes ha pasado desde la tragedia y los trabajos han cambiado. Ya no se habla de buscar sobrevivientes sino de recuperar cuerpos, y aunque muchas personas se han resignado, hay quienes mantienen la fe de encontrar a sus seres queridos con vida.
«Quizás ya no somos noticia, pero igual tenemos que seguir siendo la prioridad», fue el mensaje enviado por uno de los afectados a la sociedad venezolana, recordando que la tragedia aún no acaba.