Volver a empezar: el desafío de muchas familias tras dos meses de los terremotos
Dos meses han pasado desde los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio y que hasta la fecha han dejado más de 6.000 muertos, de acuerdo a cifras oficiales.
Las secuelas del desastre aún se sienten en varias zonas del país, especialmente La Guaira, donde muchos de sus habitantes ahora viven en refugios temporales o continúan buscando los cuerpos de sus familiares bajo los escombros.
Equipados con los pocos implementos que tienen, o a veces sin herramientas, hombres, mujeres y hasta niños abren huecos y rastrean como pueden a sus seres queridos con un único objetivo en mente: darles un último adiós.
Muchos han tenido éxito en su trabajo, mientras que otros se han visto obligados a detenerse debido a la falta de implementos o maquinaria pesada que pueda mover las losas de los edificios donde se encuentran los cadáveres.
Por otro lado, los refugiados han tenido que acomodarse bajo carpas y tiendas de campaña, soportando las inclemencias del sol y la lluvia, especialmente durante los últimos meses, en los que se han registrado fuertes precipitaciones acompañadas de inundaciones que han dañado sus espacios.
Ambos grupos han expresado el mismo deseo: ayuda. Han mostrado su agradecimiento por los donativos y asistencia recibida por voluntarios y organizaciones benéficas, pero también resaltaron que no es suficiente y que requieren de planes efectivos para reconstruir sus vidas.
Mientras tanto, La Guaira intenta levantarse poco a poco, entre escombros y estructuras destruidas, con las cicatrices del mayor desastre natural en lo que va del siglo XXI en Venezuela y uno de los terremotos más mortales de la historia nacional.